Por NEW ATLAS 

China está avanzando en el desarrollo de un reactor experimental que sería el primero de su clase en el mundo, pero que podría resultar clave en la búsqueda de una energía nuclear limpia y segura.

Según las noticias locales, el gobierno chino tiene previsto terminar la construcción de un prototipo de reactor nuclear de sales fundidas en la desértica ciudad de Wuwei en los próximos meses, con planes para establecer posteriormente una serie de centrales a mayor escala en entornos similares.

Los reactores nucleares, con su capacidad de generar energía produciendo unas emisiones de carbono mínimas, tienen una clara ventaja en lo que respecta a la generación sostenible de energía. Pero hay razones muy válidas por las que la tecnología no se ha adoptado de forma generalizada en todo el mundo, muchas de ellas motivadas por la dependencia del uranio y el plutonio como combustible.

El uranio no sólo es caro y raro, sino que también puede utilizarse para construir armas nucleares. Estos reactores también generan residuos radiactivos que deben ser almacenados de forma segura, y conllevan el riesgo muy real de una fusión catastrófica, como se vio en Fukushima en 2011.

Reactores de sales fundidas: ¿Qué prometen?

Desde la década de 1940, los científicos han estado explorando una alternativa conocida como reactores de sales fundidas, que prometen un camino mucho más seguro. En lugar de uranio y plutonio, estos reactores utilizan el torio, un metal plateado muy abundante que no puede utilizarse fácilmente para fabricar bombas. Además, estos reactores funcionarían de una manera que no plantea los mismos peligros que los convencionales.

Esto se debe a que, en lugar de barras de combustible sólidas, el torio se disuelve en sal fundida que fluye por el reactor a alta temperatura. En esta forma, la sal líquida actúa como refrigerante y no hay necesidad de sistemas de refrigeración por agua a alta presión, y si hay un accidente y el combustible queda expuesto al aire, se enfría rápidamente y se vuelve sólido. En comparación con un reactor nuclear convencional, que puede cubrir rápidamente vastas zonas de material radiactivo, esto limita considerablemente la posible contaminación del entorno.

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A pesar de su promesa, el avance de la tecnología de los reactores de sales fundidas ha sido lento. Los experimentos se llevaron a cabo en Estados Unidos en los años 60 y 70, y después en Asia y Europa. Más recientemente, un grupo de investigación de los Países Bajos puso en marcha experimentos para convertir esta tecnología en una fuente de energía a escala industrial.

En los últimos tiempos, China ha liderado la iniciativa. En 2011, su gobierno aprobó los planes para un reactor de torio con sales fundidas en la desértica ciudad de Wuwei, en la provincia de Gansu, y encargó a sus científicos el desarrollo de la tecnología para hacerlo funcionar. Ahora, según informa el South China Morning Post, la construcción del prototipo de reactor de dos megavatios finalizará el mes que viene y las primeras pruebas podrían comenzar en septiembre.

Si estos planes se llevan a cabo, la instalación se convertiría en el primer reactor de sales fundidas de torio operativo en todo el mundo. Los científicos del Gobierno esperan utilizarlo como trampolín para el desarrollo de reactores de sales fundidas de torio más grandes que generen hasta 100 MW, los cuales están planeados para otros lugares desérticos y podrían proporcionar cada uno energía suficiente para 100.000 habitantes. Se espera que la construcción del primer reactor comercial esté terminada en 2030.

Obstáculos en la tecnología emergente

Los planes son grandiosos, pero los detalles no están claros, sobre todo en lo que respecta a los obstáculos técnicos que han afectado a esta tecnología en el pasado. Uno de los principales problemas de los reactores de sales fundidas es la corrosión, ya que la sal fundida radiactiva es propensa a corroer las tuberías y otros componentes.

Otro problema está relacionado con los procesos que impulsan la generación de energía. Los reactores nucleares convencionales son capaces de dividir los átomos de uranio de forma que se produzca una reacción en cadena y una producción continua de energía, mientras que el torio no contiene suficiente material fisible para hacerlo por sí solo. Esto significa que, de todos modos, debe mezclarse con uranio u otro material que ayude a desencadenar las reacciones necesarias.

Esto significa que nunca se ha probado un reactor nuclear de torio a escala comercial, y muchos dudan de que alguna vez se haga. En cualquier caso, los científicos chinos han liderado la investigación y el desarrollo en este campo desde que el proyecto se puso en marcha hace una década, así que quizás estén finalmente preparados para mostrar sus cartas.

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